Pan de limón con semillas de amapola


 Siempre me ha emocionado el cine de Benito Zambrano.

En Solas (1999), su ópera prima, nos muestra una mirada sensible sobre la relación entre una madre y una hija y sus respectivas luchas por la supervivencia en la España contemporánea. Inolvidable el duelo interpretativo entre María Galiana (la abuela Herminia de Cuéntame) y Ana Fernández.

En 2011 adapta para el cine la imprescindible novela de Dulce Chacón La voz dormida, una historia sobre mujeres encarceladas en los primeros años del franquismo, donde profundiza sobre el papel que desempeñaron durante la época más oscura de la represión. Inma Cuesta y María León, las dos protagonistas, se introducen de lleno en la piel de estas mujeres valientes. 

En 2019 convierte la estupenda novela de Jesús Carrasco Intemperie, en un western ambientado en la España de la posguerra, gracias a una puesta en escena donde utiliza las convenciones narrativas propias de las películas del Oeste. Unos personajes sin nombre nos mantienen en tensión constante a lo largo de los 103 minutos que dura la película.   

Pan de limón con semillas de amapola, la obra de Cristina Campos, que adapta en esta ocasión el director en 2021, cuenta la historia de dos hermanas que vuelven a encontrarse después de 14 años.   

Marina y Anna han heredado la panadería de una misteriosa mujer, y la aceptación de la herencia y futura venta del inmueble lleva a Marina desde África, donde trabaja como cooperante, de vuelta a Mallorca, lugar que sirve de telón de fondo para esta maravillosa historia. El municipio de Valldemosa, donde se llevó a cabo el rodaje, aparece en todo su esplendor, con sus calles empedradas y sus cuestas. Allí nos apetecerá visitar el hotel con encanto donde se hospeda Marina o la hermosa panadería de Lola, la vieja conocida de su abuela de la que acaban de heredar.  

El peso de la trama recae en las dos mujeres pero el resto de personajes femeninos, aparentemente muy diferentes entre sí, irán creando una red invisible estableciendo vínculos de amistad, amor, respeto, libertad, añoranza, inquietudes,...

Pan de limón con semillas de amapola es una historia de búsquedas. Búsquedas que permitan aclarar secretos, búsquedas personales, familiares, y de tiempo perdido. Búsquedas que lleven a las protagonistas de esta novela/película a recuperar lo que no hicieron, superar sus miedos y vivir de verdad.

Es también un sentido homenaje a ese don especial que tenemos las mujeres para crear grupos de amigas sinceras. Amigas que gracias a esta capacidad de intimar, pero también de reír y empatizar, construyen resiliencia capaz de solucionar la vida entera de quien aparece.

 La historia de la novela, que la película sigue casi al pie de la letra, se centra en la generosidad de la amistad femenina.

Según Federico Marín Bellón, del Diario ABC, Este pan huele bien, sus ingredientes son de calidad y están amasados con indudable cariño. (...) Horneada con conocimiento, paciencia y oficio, la historia se abre paso sin abusar del juego sucio (…) .

Si os animáis a preparar el suculento pan que da nombre a nuestra historia, os dejo en este enlace un artículo con la receta. 

Una obra con mucha sensibilidad, algo lacrimógena, pero que toca el corazón.

El libro podéis encontrarlo en eBiblio Madrid y la película en Movistar.

Sigo emocionada después de verla un par de veces y esperando una nueva película de este director. 

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