Emilia

Este texto es un pequeño homenaje. Existe en Internet una ingente cantidad de información sobre el personaje.

Emilia empezó a bajar las escaleras. Vio a un hombre mayor, pero alto y esbelto, que subía las escaleras jadeando. En seguida lo reconoció. Era Benito. No se pudo reprimir, ese carácter suyo…

-Adiós, viejo chocho. 

En ese momento se arrepintió, sabía que la iba a responder de manera irónica, brutal. Bajó todo lo deprisa que pudo, pero llegó a oír la respuesta de Benito:

-Adiós, chocho viejo.


Años más tarde, en 1938, las autoridades franquistas coruñesas han decidido congraciarse con Francisco, el futuro dictador, y regalarle, con una suscripción popular, las torres de Meirás, residencia y santuario de Emilia.

Carmen, la mujer de Francisco, Paco para los amigos, decide hacer un viaje, olvidando el protocolo, para conocer el lugar. La Señora abre uno por uno los cajones: papeles. Manuscritos, apuntes, todos atados con cinta azul. Apenas ojeados los títulos los deja otra vez en su sitio. Cartas, muchas cartas, remitidas algunas por gente que la Señora no conoce, otras por nombres como Benito Pérez Galdós, Marcelino Menéndez Pelayo, José Lázaro Galdiano, Francisco Giner de los Ríos, Vicente Blasco Ibáñez, Leopoldo Alas... 

Sin alterar el rostro comienza a leer; selecciona una frase aquí, otra allá, con la misma atención calculadora que antes dirigió a los muebles. Se levanta, pálida, y, poniéndose los guantes, camina hacia la puerta. Su voz seca restalla como un latigazo:

-¡García, quema los papeles que hay en los cajones!  ¡Todos!.

Tomado de Eva Acosta en su libro La luz en la batalla. Biografía de Emilia Pardo Bazán. Ed. Lumen, 2007

Ya habremos reconocido a Emilia. 

Emilia Pardo Bazán nace el 16 de septiembre de 1851 en "Marineda”. Está considerada la mejor novelista española del siglo XIX y una de las escritoras más destacadas de nuestra historia literaria. No debemos olvidar las numerosas colaboraciones periodísticas, a través de las cuales su presencia fue constante en la España de su tiempo.

Lectora infatigable, a los quince años escribió el primero de sus seiscientos cuentos, Un matrimonio del siglo XIX.

Se casó a los diecisiete años con Don José Quiroga. Cuando el padre de Emilia fue nombrado Diputado de Cortes toda la familia se trasladó a Madrid, incluido el joven matrimonio. En Madrid tuvieron contacto con la vida cultural de la capital. 

Tras la entrada de Amadeo de Saboya y la guerra carlista, toda la familia se marchó a Francia. Viajaron por Europa donde Emilia aprendió inglés y alemán y le permitió descubrir la literatura francesa que dejaría un gran impacto en ella.

Durante este período descubrió el naturalismo de Zola, y conoció personalmente a Víctor Hugo. En 1881 publicó Un viaje de novios, cuyo prologo, junto a los diferentes artículos de divulgación escritos por ella, resultan fundamentales para comprender el naturalismo en la obra de Emilia. Todos los artículos se recopilaron en un libro llamado La cuestión palpitante (1883), con prólogo de Leopoldo Alas “Clarín".

Su tendencia naturalista culmina con su obra cumbre: Los pazos de Ulloa  (1886-1887). Junto con su continuación, La madre naturaleza (1887), nos muestra  de forma excelente la sociedad gallega rural y sus diferentes clases sociales. Un campesinado que vive pobre y embrutecido, mientras que los terratenientes abusan de su poder. Es la decadencia del mundo rural gallego y de la aristocracia. Un reflejo de Galicia y el determinismo fatalista de sus gentes.

Con posterioridad, la obra de la escritora evolucionó hacia un mayor simbolismo y espiritualismo.

No podemos olvidar su trabajo para la defensa de la mujer en la sociedad a través de diferentes vías. Creyó siempre que la principal reforma estaba en la educación: “no puede, en rigor, la educación actual de la mujer llamarse educación, sino doma, pues se propone por fin la obediencia, la pasividad y la sumisión”. Crea en 1892 la Biblioteca de la Mujer, una colección de libros de distinta temática para instruir a las mujeres sobre política, economía, religión, literatura, historia y otros saberes. En su obra Memorias de un solterón (1896), se puede apreciar el ideal de esta nueva mujer a través del trabajo y educación.

Quiso llevar a cabo cambios en el país en lo referente a los problemas sociales existentes, pero sin modernizar las instituciones tradicionales como la Iglesia, monarquía y nobleza. Buscó la regeneración de la sociedad española e incidió en un mayor acercamiento a Europa. Por lo tanto, sus preocupaciones se aproximan a las ideas de la corriente del 98. Sus reformas siempre serán como las de los ilustrados, ya que la educación será su pilar fundamental y las mujeres su principal fuerza.

Llegó a ser la primera mujer en presidir la Sección de literatura del Ateneo de Madrid, así como la primera mujer en ocupar una cátedra de literatura en la Universidad Central de Madrid, a pesar de tener prohibida la educación universitaria a las mujeres. Lo que la llevó a ser nombrada por sus "compañeros" como la inevitable Emilia

Con motivo del centenario de su muerte la editorial Demipage nos propone un bonito homenaje a Emilia Pardo Bazán: la lectura de La tigresa feminista, pena de muerte y otros regalos. Una obra para recordar a esta escritora coruñesa, 

Recordaros que podéis disfrutar de su obra en nuestras bibliotecas municipales

Para finalizar un pequeño toque musical. Que lo disfrutéis.

Comentarios

Entradas populares